6. El paralelismo; Una ciudad en lo lejano y la interpretación de las tres joyas de Buda
En círculo, cerca de un barril encendido por las llantas quemadas, los vagabundos, unos inventando que hacer y otros ya seducidos por la demencia, comentaban historias de la calle, de sabiduría y aburrimiento. Reunidos escuchaban al líder, Amanuke, con su perfil africano, emigrante de las tierras del mar rojo, de las pirámides, les decía a sus discípulos, seguidores y presentes lo siguiente…
“En los cielos, una vez ángeles, los demonios vivían en el paraíso, un reino de orden y libertad, eran todos iguales, seres perfectos y eternos, de belleza y talento, de vida y energía...
“…una vez, uno, curioso por querer conocer a la muerte bajó la mirada, impactado descubría una serie de cosas que nunca había visto, un universo alterno y paradójico al que ya residía como entidad única…”
“…cuando por vez primera, intentando levantar los cuernos, sus instintos lo llamaban y el padre dictaba la sentencia. Eran sus hijos, hijos descendientes del mismo Dios a quienes estas reglas eran dirigidas. Luego, el rebelde en su impacto cavilaba la veracidad del hecho y preguntando su motivo, demorando a otros en su circulación, era penado; sus blancas y frágiles alas serian desplumadas y cortadas, como subversivo era expulsado conjunto a los que por curiosidad agrupó…”
“…encerrado, y con la afición del momento, de abajo se revelaba ante sus semejantes, y saltando del abismo, quedaría encarcelado en el purgatorio, una cárcel llamada infierno…”
En ese entonces, cuando Amanuke contaba la historia, una estrella fugas aparecería de la nada, iluminando al cielo, la noche sin luces quedaba a merced de esta que solitaria era carnada para soñadores gracias a su encanto y misticismo.
Ignorada, la estrella, sin deseos, perdida se transformaba en un cuervo con ojos de culebra y estomago de arena. El ángel buscaba a su mártir.
Mientras tanto, Amanuke, inspirado por las llamas que le calentaba el pobre y magullado cuerpo, alrededor de sus amigos y no tan amigos, proseguía con la historia.
“…Muchos vieron como aquel ángel caía al infierno y también, absorbidos eran sacados de su confort y paz ya perturbada por saber de la verdad que recae sobre nosotros. El infierno, estático y ovalado tenia una sola puerta, la entrada, la cual el primero en caer la conocía como salida…”
“…cuando reunidos los demonios, desesperados y sin orgullo intentaban salir, los guardianes del purgatorio, esos paladines del paraíso los detenían y presionaban…”
“…con sus espadas de oro y tridentes diamantinos, los arcángeles, con sus chalecos de platino y calaveras, iluminados y ciegos defendían la entrada al cielo y la salida del infierno, con sus armas, estos guardianes a veces cortaban con sus flechas aquellos demonios que deprimentes y en lamento querían escapar. Los trozos de aquellos seres, mutilados se desplomaban al suelo en donde los perros endemoniados limpiaban, comiéndosele sus partes…”
“…La lucha entre lo terrenal y lo paradisiaco todavía sigue, los demonios, una vez Ángeles seguirán exiliados por insurgentes. Impedidos, no podrán volver a su reino y medio astral. Están además custodiados por los hermanos de Dios, los desafiantes arcángeles…”
Cuando Amanuke terminaba la historia, los vagabundos, algunos dormidos, otros cansados de incluso respirar, agotados y alucinando, experimentaban sensaciones de euforia, paranoicos, otros simplemente riéndose de la historia volteaban y se alejaban caminando por la calle, otros con una botella de ron atentos a cada detalle imaginaban seriamente el momento.
Amaduke, cansado, aplaudía felicitando a sus presentes haber tenido la paciencia y delicadeza de escucharlo, pero ya de tarde, en un mundo post apocalíptico, los robots habían esclavizado a la raza humana y la ciudad en donde vivían era una especie de campo de concentración, ahí los humanos, sin alimento o libertad vivían en un estado de terror y miedo, a veces, los caníbales, un grupo de alienados vagabundos, congregados buscaban comida, inhumanos a veces la encontraban.
Disipándose de su público el mendigo con el cuento en su Corazón bajaba hacia el subterráneo, en donde había hecho su casita de cartón y mugre, su santuario la llamaba de cariño.
En la superficie, la ciudad, cercada por una muralla que impedía la salida de cualquiera, en la metrópolis de los robots; los presos, los pocos y sobrevivientes humanos soñaban en la libertad.
Otros, en ayuno de alimentos y con el orgullo de santos, morían de hambre.
Segundo capitulo.
Como estrella de luz, el cuervo, apareciendo desde los cielos, invisible, sobrevolando la metrópolis desde las Alturas de la civilización, encontraba al Mártir que llorando sufría su perdida.
Poema.
En la lejanía de la existencia, esta deidad vagaba por la eternidad y las variaciones de la forma.
El cuervo, desde el infinito, escuchaba el llanto de sus hijos pedir la salvación.
Asimismo, los cuerpos en la oscuridad veían como los reinos se dispersaban entre la profundidad de los cielos.
B. Emanial el iluminado (–)
é
ersiones estaban todavía vivos en su pensar. El padre, Anaximandro, lleno de coraje y optimismo lideraba esa pequeña caravana cuando una pandilla de forajidos, saliendo de una turbulenta nube de polvo se les dirigía rápidamente, Anaximandro sabiendo que peligraban lanzaba a su pequeño hijo escondiéndolo del peligro.
La turba de maleantes eran los conocidos androides del régimen que ordenados por las corporaciones de la ciudad fueron creados para eliminar a los desertores.
Escondido entre la maleza veía como su madre y padre eran acecinados por los androides.
Huyendo de la muerte, Emanial se paraba para reflexionar, inspirado y demente, recordando la sonrisa de su madre y la voz de su padre este se devolvería a enfrentar a los asesinos. Emanial, valiente y ahora rodeado por sus seguidores gritaría con una fuerza increíble la llave que abriría del cielo la puerta que dejo pasar este milagro…
C. La familia feliz y la comunidad
res.
Desistiendo e hipnotizado por la propaganda que les inundaban a los humanos, lo útil que podían ser por el orden universal, en cada esquina de la ciudad en ruinas las bocinas a todo volumen y con una melodía atrayente, explicaban el porque de servir sin voluntad y del como, dentro del sistema, el paraíso encontrarían las almas deprimidas. Los débiles y desesperados entendían y errados eran atrapados por la maniobra que la corporación organizaba, siempre implementando nuevas ideas y nuevas formas de llamar la atención, pues cuando atrapaban a uno, todos sus sentimientos, su memoria y su espíritu eran analizados por el cerebro de la corporación que controlaba a la ciudad.
Cuando el padre, en su terrible error iba hacia la corporación, ya los androides notaban su presencia y cinco de estos lo esperaban y lo esposaban. Dentro del salón de interrogación las repuestas salían de la nada, incluso le sacaron la ubicación del clan del sector C. En ese instante, las maquinas mandaban a los espías, entre estos al padre, convencer a los guardianes abrir la puerta que protegía al clan de los androides. Al llegar a la entrada subterránea uno de los soldados rebeldes que custodiaban la entrada sabia quien era y lo dejaba entrar, cuando abrían las puertas, las maquinas aparecerían para aniquilar al clan del sector C. En tal manifestación de destrucción, las personas, eufóricas y asustadas corrían por sus vidas mientras las maquinas-robots con sus armas mataban a cualquiera. En eso la madre, Kaico huiría con su hijo Kim, los dos únicos sobrevivientes de tal exterminio.
Luego de correr por sus vidas, de pasar cloacas, cadáveres y huesos, mugre y oscuridad, la madre e hijo llegaban a salvo a otro de los clanes de la ciudad, ellos, los otros soldados distinguían su auxilio de la trampa y los rescataban. Kim, enfermo casi moría entre los brazos de su madre.
Llegando al clan del sector D los médicos presentes, aquellos que sabían de todo, pues antes de que la humanidad cambiase, los equipos médicos cabían en un maletín y el conocimiento era simbiótico, lo único es que las maquinas, esos robots eran más avanzados y todavía no tenían un punto débil.
A los años, Kim con la enfermedad del padre, solo y apático no poseía ese espíritu caritativo, nunca hacia algo bien y Kaico, por otra parte, trabajaba por dos, le hacia su trabajo mientras este en su cuarto se drogaba. Una droga avanzada que te hacia ver las sensaciones y soñarlas a discreción. Un día Kim decidió ir hacia la ciudad sin saber porque. Entretanto, la propaganda, esa punzante llamada a la corporación le hacia alucinar, ver la mentira sobre la verdad.
Huyendo de su casita bajo la ciudad subía a la superficie en donde los caníbales, androides y robots marchaban al ritmo de sus superiores. A veces, en la luna llena la orden secreta de los mendigos predicaba historias de Ángeles y Demonios. Kim rodeado por la luz de la luna llena se les acercaba, estos inspirados escuchaban al que cerca del fuego expresaba su idea sobre el tema. Kim sin importarle la historia se apartaría de ellos.
Su madre, en ese entonces, sabiendo lo de su locura, lo buscaba por todos lados, mientras este, caminando y sin rumbo encontraría su destino en un centro en donde los robots se conectaban para recibir la información de la corporación.
Sigilosamente, en un intento de ver de cerca, Kim se tropezaba descubriendo su posición, los robots, tres de estos lo capturaban mientras la madre aparecería con gritos. Era luego contrarrestada por un simple y seco sonido, Kaico moría casi al frente de su hijo Kim, aturdido, en su tormento creyó escuchar un ruido estremecedor que parecía venir de bien lejos, como una luz que caía del cielo, en instantes era apresado y llevado al salón de interrogación. El proceso comenzaba.
La madre muerta, el padre usado y el hijo ahora haciendo lo mismo que el padre, traicionaban al clan en cada aspecto. Desde los recuerdos de la historia la familia fue arrastrada por el humo de una maquina que se dirigía a la entrada del ya casi descubierto paraíso terrenal.
...
Estas tres historias misteriosas, según varios expertos arqueólogos e historiadores religiosos, teólogos en su área, fueron encontradas bajo una cueva en las profundidades del Himalaya hace más de 33 años. Se dice que fueron escritos por varias personas usando el mismo seudónimo, unos creen que fue un autor, lo cual en su herejía le da uso a su santificaron por el medio del como describió milagros y del como resucito ante la impérenme mortalidad. Ahora se dice que su espíritu vaga eternamente en la psiquis de los que lo necesitan, pero no crean lo que dicen, su profesión de curador actúa solo sobre aquellos que creen en su verdad más que en su existencia. Solo han encontrado este manuscrito; tres historias en una que tratan de una ciudad en medio de cambios, unos personajes disparejos con los mismos problemas existenciales y morales; abarca también el prejuicio, la moral y la fuerza de superación que hace de cada personaje una bomba de tiempo en un mismo estado temporal. Otras escrituras además de estas tres historias fueron encontradas pero su leguaje esta siendo traducido en estos instantes por especialistas dedicados a la letras muertas. Especialistas cuales motivo no es la fama ni el reconocimiento, especialistas inspirados solo en su contenido, el como de lo abstracto la ciencia surge, del como de ideas las acciones fundamentales del hombre han llevado a la gloria y al mismo tiempo al caos, el como de la muerte la vida es estimulada y llevada hacia el secreto de su función. Las historias se unen pero los personajes, cada uno vive su momento esperando la señal que nace de la acción, mas no de la parálisis emocional. Estas tres historias ofrecen los problemas del mundo y del como moviéndose según sus instintos universales la corriente del alma, esa iniciativa única y libre albedrío hace que nuestros medios no terminen para justificar sino para conectar un punto hacia el otro formando una línea que avanza hacia su eternidad espacial de códigos y pulsaciones vivas. Existimos para continuar.
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