-Huy míralo a el, como llega, bello y limpio como cicatriz de soldado, vaya, que lindo el, mírenlo, se va por unos días y regresa como pedro por su casa, ni nos invita a donde le dieron seguro comida, míralo pues- Decía Escapulario a la horda de malandritos de la plaza mayor del centro Marabino, haciéndose escuchar como grande entre los demás, influía en la percepción de cada otro que hasta las nubes empezaba a rechazar a Simón por la limpia y olorosa apariencia aparentada, ese olor distinto rechazado por la pequeña mafia de sobrevivientes olvidados, guerreros de otros mundos y corazones negros en un caldo ardiente como lo es la tan distante tierra de almas perdidas y encontradas por la gravedad de la misma vida que es rechazada por aquellos que orbitan asustados por aquellos que los atrae día a día ante una muerte prematura, el caer sin paracaídas estrujándose a la tierra, germinando esqueletos y asediando secretamente las pobres almas de aquellos que endurecen su cuerpo e inmunes al dolor ahora critican al que huye de sus flageladas garras.
-Que iba a hacer?, decirle que no?, rechazarle su propuesta, verme como ustedes sin darles esta noticia? si eso lo harías también, no me creas desertor porque me veo distinto ni porque olvidé de donde vengo ni nada de eso. La chama que me ofreció tal santuario la quiero, no es mala, ni tiene intenciones como algunos viejos que vienen con las ostias de sangre abiertas como deseo sexuales reprimidos por años y sueltos una vez libres y en pleno secreto... No, esta es especial y ademas, me recuerda a mi Abuela, simple en vida y millonaria en corazón, así que pila y te metes conmigo y con la chama porque sabes quien soy y que soy capas de hacer-
-mira huevon, me respetas porque no ando con boberias de un pendejito como tu, a ver me dices donde vive?-
Sin ninguna otra respuesta que un golpe en la frente Simón se defendía de las acusaciones y malandrerismo de Escapulario, un chamito olvidado frente a una iglesia, donde el cura cuidándolo como un hijo moría defendiéndolo cuando los rivales de un barrio se metían en la iglesia donde vivían algunos niños olvidados, ademas de robarse los alimentos y algunas pertenencias de valor de la iglesia, sabiendo que no terminaba ahí, enfrentaba el temor que le daba su cuerpo y como héroe sin cabeza creía sacrificar su vida, casi suicida, sin nada, buscaba y encontraba a los que irrumpieron en su santuario sagrado. Escapulario se vengaba de los opresores, renaciendo nuevamente a su temprana edad en el sagrado mundo de las calles. En la calle Escapulario se protegía también.
Escapulario sabia muy bien la mentalidad del siervo del señor y del como este aparato podía ser herramienta mismísima del diablo, como ocupación fantasma que le daba poder de aceptación e independencia moral para llenarle a la gente fresca de alimento ficto y emociones, fruto de sus reflejadas vidas tras el espejo de cada emancipada responsabilidad social.
De esta manera Escapulario formaría una especie de muralla China en su mente y corazón, una escuadra de afiladas espadas y coraza calaverica, profundamente vil y llena de dolor, abusos y memorias de traición. En la calle, a su edad no tenia que ver con nada, era su forma de ser, y nadie lo engañaba, los demás lo veían como líder nato de su circulo, entre este Simón, que como otro marginado por la tempestad política y social, tenia solo a su Abuela como sostén familiar, sin ella, su enfoque fue abstraído por la otra familia adoptada, fundación familiar necesaria para poder protegerse de la misma gente que simbólicamente son los que protegen un gobierno autoritario, en contra de los huérfanos de la calle, apartando a quienes bajo su sistemas criminalizan lo que no entienden. Así los transmutado jóvenes de la calle viven bajo la otra forma de opresión que es creada por la división, el crear criminales para luego criminalizarlos y aterrar a quienes por gravedad sean arrestados por ambos campos de batalla, mientras que los del medio, estos pájaros pasajeros, corruptos atacaban con fuerza al ilegal y al arrinconado por esta misma especie de formación de criminales, pero con el poder de elevarse ante las masas y controlarlas pagando su pocisión con los favores de esa mano negra de todo gobierno, la deuda cobrada por aquellas bandas organizadas que dejan lucir esa vergüenza como sonrisa y culpa como libertad.
Escapulario y Simón sobrevivían el día a día, malandreando como soldados callejeros, sin reglas ni pecados, solo unidos ante la invasión de la moral que recae toda sobre ellos y nada sobre quien los ve malandrear o ser cómplices del mismo malandreo de cuellos blancos, pues la ficta democracia populista le da el poder a quien mas tenga ese grado de persuasión ante las doblegadas masas de cien pies entre la boda del criminal y el gobernante actual.
-Perdiendo la coñiza, Simón, luego de haber lanzado el primer golpe, después de ser insultado, humillado por Escapulario, los otros niños, con sus ojos excitados por la sangre y exaltados por la euforia de la guerra, temblaban los arboles y como locos salían corriendo a destruirlo todo.
Bochinche, bochinche recordaban unos. Los huelepegas en sus mas desnutridos cuerpos saltaban excitados rabia y rebeldía con el hambre tanto espiritual y social como físico, a romper todo lo creado por esto que les daba su estado actual. Los vendedores del centro asustados veían una ola de arrechera y odio venirseles por delante , desbocados, creando a esto una ola de alboroto y destrucción, pisando a los que se caían, rompiendo lo que apurados pasaban; y entre minutos de una avalancha de frustraciones y miedo, la policía llegaba con todo el puño de hierro de la supuesta ley, a dispararle a quienes les pareciera necesario dispararles, matando a un montón de jóvenes olvidados y otros que corrían eufóricos sin poder escuchar los disparos de advertencia. Al final reportaban solo unos cuantos heridos y nada de muertos, pues quienes morían no tenían quien los llorase y muy bien los medios no querían que sus jefes fueran criticados por tal masacre y brutalidad policial.
Unos de los efectivos en dar la orden fue el Capitán Bustamante, aquel con experiencia, entre oficiales al fin terminaban con tal escoria, ya no habría mas malandritos en la zona, y bueno, algunos les era necesario su muerte para darle paz a los vendedores, no? siendo luego premiado por la alcaldía como precursor del orden y protección ciudadana, grandes aplausos festejaban tal masacre y Escapulario y Simon escondidos en sus cuevas, con sus ojos irritados como la bestia de todo terror, recordaban como la policía ajusticiaban, en calles ciegas, a sus panitas sin poder hacer mas nada que escuchar los gritos de impotencia que exclamaban antes de tal golpiza antes de la ejecución. Eran solo niños olvidados y maltratados por la misma sociedad y sistema que existe en cualquier mundo animal, ecosistema de muerte y orden, donde el dolor es sinónimo de felicidad y la felicidad es solo una herramienta de control y política enfocada en opresión. Depresión y escasez solidaria de persona a persona por la misma dependencia sistemática de un gobierno que ve solo una verdad, la mentira que industrialmente se crea para seguir en el poder e ir poco a poco adoctrinando a sus nuevas generaciones o arrestar a quienes no escuchen sus silbidos fúnebres.
-Dios mio, que dolor tan grande siento Madre, tengo que ver donde esta Simón, dentro se que sigue vivo, aunque no lo he visto por el centro, de hecho no he visto a nadie de sus amigos, todos en la calle, en la sociedad, los vendedores, los comerciantes, parecen incluso estar felices de que no hayan mas jóvenes en las calles, incluso desapareciendolos, nadie se pregunta donde están, nadie parece saber que los ajusticiaron a sangre fría, todos creen lo que dicen los medios y que no hubo muerto, pero quien verdaderamente se preocupe sabe sobre los cadáveres enterrados por la Grita.- Llorando en las piernas de su Madre, Sandra impotente, sin poder hacer mas que llorar, indignada, se hundía ante la masacre y la forma en la cual fueron masacrados y el como tal descomunal matadero fuer reportado como una hazaña policial. Grandes las maquinarias de la manipulación y la conformidad de nuestros orgullosos habitantes, exclamaba Sandra antes de que sonara la puerta.
-Simon!?-
-Buenas, como estamos, no, soy amigo de Simón, mi nombre es Escapulario, les tengo una noticia que deberían saber.-
-De Simón, dime que?
-Si, esta en el hospital, en el universitario, me dijo que los buscaran y les dijera.-
-Gracias joven, que buena noticia, Madre, vamos al Universitario.-
Sandra y su Madre, preocupadas y creyendo las mentiras de Escapulario irían sin pensarlo al hospital, quien para sobrevivir, con la maraña de la supervivencia, seco, adolorido, con una meta en mente, se metía en la casa luego de que las dos se dirijan al Universitario, e investigaba los sitios donde podía haber dinero escondido, sabia que todas las familias tenían su dinerito escondido, y así fue, lo encontraba, eran cientos de bolívares guardados para casos de emergencia, no creían en bancos ni nada de inversiones, ademas nunca esperaban que de una familia tan bondadosa se les metieran a robarles unos cientos de bolívares. Pero así fue.
Escapulario, con los billetes en el bolsillo llegaría al centro. Con su mente llena de odio y venganza contra cualquier institución del gobierno y de los cuerpos de seguridad, buscaría a un narco que le consiguiera una pistola.
Bajo los puentes escasos del centro planeaba como agarrar al capitán que daba la orden y sigilosamente imaginaba las opciones que tenia, adorando la pistola.
A eso, Sandra y su madre, regresando de la casa, viendo que su dinero no estaba, y peor que no habían encontrado a Simon, sentían una apuñalada en el corazón, las había engañado uno de los niños que tanto cuidaban y sus ideales y fuerte emotivos decaían un poco, pero Sandra diciéndole a la Madre que esto todo es una consecuencia, mas nada, la causa principal es quien cometió el verdadero crimen, sabes como se oprimen a las familias sino cuando crean criminales quienes son objeto de la misma opresión que nos oprime, un ciclo.
-Sandra, si, lo se, espero que el dinero le de satisfacción, y menos mal que no nos secuestro o maltrato a la hora de robarnos, por lo menos se llevo la ayuda que seguro necesita.-
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