juntas y libres, la existencia del amor.
La segunda temporada.
Que lastima, una mala temporada terminada temprano. Al Coach lo botaban en el tercer juego. El tercera tomaría las riendas del asunto y dejaba el equipo como lo había puesto el Coach, no cambiaba nada hasta el fin.
En el primer juego tenia el turno al bate el Voltio, como de costumbre bateaba, las tenia todas siempre, era el Voltio, nada mas. A eso el segunda, un pana de la cuadra, pensativo por no haber ganado un juego abanicaba con ganas y casi, casi lo ponchaban, era faul y todavía tenia chance el muchacho, coño, la madre viene de regreso, con sus tetas bien chupadas; que los niños no perdonas su néctar, vaya cabra, le daba leche a todos. Con eso el swing deste otro y pan, ponchao, no estaba tan enfocado como debía de estarlo. Ponchao y el juego terminada, el Voltio en primera y los sueños de vencer.
Ya en el segundo el Coach calculado todas las jugadas, todas, proponía jonrones, certeros con fuerza directos al corazón de nuestra esperanza para rescatar el cadáver, e ir avanzando. El cuerpo si se levanta puede con su carga.
A eso al Voltio se le pasaba una, la vaina con este, le preocupaba su novia en el exterior otra vez, parece que la recordaba mucho y su amor encadenaba, batiéndola la siguiente por el centro, un flaisito de out, ponchandolo de inmediato. Al Coach le advertían sobre su función, ganar o su cargo no seria necesario, buscarían otro que pueda con las responsabilidades de la firma del equipo, pues era un beisbolista nato y cada uno de sus jugadores mejoraba, madurado como tal. Ganar era solo cuestión de fibra y vino, el trabajo de todos crearlo. Este Coach quijotesto en su cavilar, joven aun entre las generaciones siguientes, hacia algunos cambios. A Pericles lo ponía de primero, Pericles necesitaba otra oportunidad mas para demostrar lo aprendido en el ultimo de sus juegos y esperaban que diera la talla esta vez, del darle al béisbol su esencia, para que de nosotros se exprese su belleza. De segundo al Voltio y el tercera de tercero...
En el tercero, Pericles en el plato, dispuesto a batear, los días de practica para este fueron intensos, llenos de dolor y sudor, caminaba pensando las formas de batear, no se quedaba con el trago amargo del juego anterior, practicaba, practicaba, enfoque y pasión, no perdía tiempo en lo demás, quería ser una maquina de bateo, lo único que le importaba esta vez no eran sus problemas, sino su enfoque, batear y llegar a primera. Al segundo Estraic, sudando como pescao en aceite, le le daba, le daba el venao, sebo de venao le daba y llegaba a primera por vez primera, el Coach con la esperanza en su equipo, seguía al mando, ansioso pero orgulloso sabia que lo que pasara han aprendido por lo menos algo, y que con el tiempo espero seguir para continuar con sus enseñanzas. La confianza regresaba, alegría, alegría carajo. Y quien mas que ahora el Voltio al bate, que con el bate quebrao lo ponchaban de inmediato. Las esperanzas del Coach se partían, torpe ser sin sentido en el espacio, caía encuenta su versión, pensarla perdida, era todo una metodología de la derrota, vaya presión encaramada..
EL Voltio veía su angustia, todos lo sentían, lo habían dejado morir, dieron todo pero no fue suficiente, en la entrevista que le hacían, su silencio lo decía todo, no podía contener sus emociones y lloraba, ahora tendrá que ser un padre fuera de la casa de sus hijos y ser responsable desde afuera. El Coach saludaba su partida con una sonrisa de oro, les daba todo lo que tenia para que algún día puedan ganar, no para satisfacer a quienes viven desto, sino para vivir todo lo que ofrece la vida dentro del juego que aman.
El equipo quedaba sin Coach, el Tercera, con su aliento de esperanza, al ver como el vacío consumía sus vidas, sus alegrías, el juego tenia que cambiar. Pero no por ahora, en su inspirada agitada preocupación de saltao y guerrero, repetía lo que el coach enseñaba, los llenaba de esperanza, la confianza está en nuestras manos, debemos recuperarla, quererla, si algo se ha perdido,no es el juego, sino las ganas, por lo mismo demosle al Coach la victoria que merece. Decía este al grupo antes del cuarto. En el cuarto, los Avispones Negros como siempre, ganando 6 a 3, mientras las Formas Abstractas, luchando dejaban todo como lo había dejado el Coach antes.
Pericles de primero, el Voltio de segundo, el tercera ahí mismo y así...
Al bate Pericles acertaba a primera, carajo, ya batiaba este joven, demostraba, inspirado, como hacerlo, la practica daba frutos, la libertad ahora para seguir. Al plato, Voltio, quien tenia un record increíble, las batiaba casi todas, no pelaba ninguna, sino por desenfocado, por pensar en la novia, coño, enamorado, le gritaban unas amigas, batea por nosotras querido!.
A primera tenia como siempre que llegar, había ya uno ahí, Pericles, era el momento mas importante para el equipo y comenzaban con uno en base, temiendo, un espanto lo hacia dudar, que tal si no contesta a mi amor, luego de que las fronteras nos separen, escapandosele la compostura por instantes lo ponchaban, mas bien se ponchaba el mismo, dejando al equipo atras, perdiendo otro juego mas. que les pasa a estos bichos, cantaban algunos pájaros en lo cables de alta tensión, viendo el juego desde arriba.
El quinto fue similar, pero con un cambio, el tercera, preparado como entrenador, tomaba cargo en el asunto y diseñaba otra estrategia, solo para ver si podía. Comenzaba al bate y bateaba, uno en primera y nuevamente el Voltio, de segundo, quien con algo de angustia, preocupado por no haber bateado la vez anterior, su confianza decaía, Dulcinea, Dulcinea, te voy a rescatar con mi llegada a primera, te lo prometo, susurraban a los espíritus del campo algunas promesas que como karma instantáneas le irían nuevamente a enseñar, que pidiendo las cosas no se cumplirán, ponchandolo y terminando la estrategia del Tercera en el instante. Parecía que el Voltio tenia una crisis, no sabia ya que era la realidad de la imaginación, quería regresar a buscar a su Dulcinea en el exterior, pero le gustaba el juego, ir a la plaza de la cuadra y ser libre. Lo único que lo ataba era Dulcinea, su hermosa mujer, Dulcinea.
El sexto juego el Tercera cambiaría todo como antes, todo como antes del Coach, con la condición de que Voltio tenga algo de tiempo para pensar las cosas y recuperar su confianza, enamorarse del juego, y con eso los llevaba de vacaciones a la selva, al centro de la selva, donde la gente de la Sierra construye utopías, todas hermosas conexiones sustenibles y naturales que ayudan al espíritu continuar. En la Selva, con los secretos de la Sierra, la naturaleza, cada integrante respiraba el aliento de la tierra, de su elemento único en este conocido universo, el aire de todo lo que vive y sueña continuar.
En el sexto juego Los Avispones Negros aprendían la técnica para forjar la excelencia del juego, obstruyendo varias opciones para asi crear oportunidades del como seguir, con tan poco espacio, del como jugar, en un campo vivo, salvaje, pero creado por el movimiento de cuerpos, de mentes, de ideas, todas similares, que nos enseñan si queremos aprender, a dar lo mejor de nosotros y vencer nuestros temores, ganarle la batalla al amor y conquistar la felicidad, eso nacía solo del espíritu de la justicia, que protege a la vida de la muerte y promete lo que uno siembra.
El Voltio confiado,con Dulcinea en su mente, no la dejaría ir, era su corazón, su primer amor, su único amor, el chamo andaba verdaderamente enamorado, no se podía hacer nada, sino que aprenda a manejar su amor, solo así podrá vivir en paz. Al primer lanzamiento pan, lo ponchaban, el sexto terminaba con eso.
El séptimo, por haber perdido el enfoque, atariados, la esperanza cansa a veces, en un peso existencial que endurece los hombros y fortalece el corazón, no para secarlos, no, sino para forjar titanes que alguna vez recuperaran su momento en la cancha. El voltio, con todo lo que le quedaba llegaba a primera, casi famélico llegaba, pero llegaba, lo daba todo por el equipo, por Dulcinea, por el coach, con algo de chance, pero para este lo era todo y dado su entrenamiento, su coraje y su dolor, ese que enseña, llegaba. El segunda, un anónimo de la cuadra, con su preparada programación de turnos, favorecido por su intelecto, se quitaba la mascara, era el mismo chamo que conocían, pero ahora con algo de información, no era el elegido, lo ponchaban y a eso el juego.
El octavo, el juego final.
El equipo entero se veían, nada les dolía, ni nada tenían de alegría, estaban solo ahí, sin nada pero ahí, con el talento necesario para ganar, pero perdían, siempre.
No importaba nada, nada, solo juguemos, juguemos, si perdemos, bueno, aprendemos, juguemos, en una espiral de sentimientos el amor es vida, nuestro juego es vida, es amor, juguemos para amar. para vivir.
Lo complicado luego lo transformaban en simple, era llegar a primera, uno por uno, fácil. Al turno del voltio, llegaba, el segunda, también, el tercera, era magia pura, la conexión de la vida, la fluidez de la confianza. Tres en base, y venia el cuarto bate, el que tenia que botarla de jonrón, toda su vida solo eso soñaba, ya todo el mundo lo sabia, para eso existe el cuarto bate, para ganar, para darle con todo.
Al primero que lanzaban abanicaba una linea que hacia tronar del impacto conectado, la bola saltaba una linea directa al faul, solo destellos de una ilusión y todos los corazones de pie, esperando un infarto, atentos a las jugada, los de la cuadra parecían fantasmas con tal susto, era de emoción, pero no había sido liberada.
Salia de la caja de bateo, pensaba que tenia que hacerlo nuevamente, pero recordaba al Coach, en su pensar este le instruía primera, sin desespeos, como antes, estaban ganando no había que cambiar nada de eso, pero su espíritu le movía a batacazo, a la victoria, era el momento que buscaba, si se sacrificaba, tal vez otro lo haga como lo planeado. Había confusión, y fuerza, la fuerza de su confianza nata, la fuerza del que puede cambiarlo todo, era la victoria, la única victoria que verdaderamente imporataria, la victoria para salvar al equipo, al Coach, a todos quienes ahora dependen y temen a un lado, esperando que pase algo para celebrar. Alegría, esperanza, felicidad. Todo sobre los hombros del Cuarto bate del equipo las Formas Abstractas.
Con eso se desidia, escuchaba las palabras sabias del Coach y con toda la esperanza del momento, pan! ponchao el hombre.
Quedaron secos! nojoda! secos!
No había ningún alma en la cuadra que no sentía tal dolor, nadie lamentó la decisión del cuarto bate, nadie, sabían que escuchaba las sabias palabras del coach pero no era lo que tenia que hacer. no lo era.
Y con eso el juego de las estrellas.
Acabados por haber terminado la temporada sin siquiera un empate, nada, incluso con la perdida del Coach y ninguna carrera anotada, nadie. Tenían todavía otra oportunidad, otra. En el juego de las estrellas, el noveno.
Voltio, firme, dañado también, fuerte a su vez, llegaría a primera, con eso regresaba la esperanza. El segunda con ahora seguir la esperanza, fallaba el primero, pero con su maña integra de programador de movimientos, calculaba el swing perfecto para llegar a primer y avanzar, con eso pan! nuevamente ponchao. El juego de las estrellas lo perderían otra vez. Pero esperen, el saltamontes aparece y les llena con su salto, salvando eso que pasó, transformandolo en la repetición de su oportunidad, otra oportunidad.
El segunda dada la oportunidad no la pelaría esta vez, llegando a primera, con dos en base el propio tercera al bate, al bate solo por segundo, lo ponchaban, terminando la temporada, rápido, rápido y mal.
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